Ninguna afirmación describe a L. Ronald Hubbard mejor que su sencilla declaración: “Me gusta ayudar a los demás y considero mi mayor placer en la vida ver a alguien liberarse de las sombras que oscurecen sus días”.
Con más de doscientos millones de ejemplares de sus obras en circulación y docenas de best sellers internacionales, ha inspirado un movimiento que llega a todos los continentes de la Tierra. En total, estas obras constituyen aproximadamente 5000 escritos y 3000 conferencias grabadas y, como tales, no solo representan la exposición más amplia sobre la mente y el espíritu humanos, sino también proporcionan el único camino hacia la libertad espiritual total.
Sin embargo, el mayor legado de L. Ronald Hubbard son los milagros de su tecnología y los millones de amigos que llevan adelante esta tecnología hacia la eternidad. Ambos siguen creciendo cada día que pasa.
“Para conocer la vida, tienes que ser parte de la vida
Eso es exactamente lo que hizo. Desde las extensiones de su estado natal de Montana hasta las colinas de China, desde la helada costa de Alaska hasta las junglas de las islas del Pacífico Sur, ya fuera trabajando con hombres en exploraciones o enseñando a tripulaciones navales inexpertas a sobrevivir a los estragos de la Segunda Guerra Mundial, L. Ronald Hubbard aprendió realmente del Hombre y de la vida.
Dotado de un agudo intelecto, de energía y curiosidad sin límites y de un enfoque único ante la filosofía y la ciencia que enfatizaba ante todo lo funcional y lo práctico, Ronald inició su estudio de la vida y sus misterios cuando aún era un adolescente.
Mientras viajaba extensamente por toda Asia y por el Pacífico estudió la sabiduría de las filosofías del Lejano Oriente, aunque observó sufrimiento y pobreza generalizados. Se preguntaba por qué ocurría todo esto, si en Oriente había una sabiduría tan profunda.
Cuando volvió a Estados Unidos en 1929, L. Ronald Hubbard se dedicó a estudiar matemáticas e ingeniería, inscribiéndose en la Universidad George Washington. Asistió a uno de los primeros cursos sobre física nuclear impartidos en Estados Unidos y mientras estaba en la universidad llevó a cabo sus primeros experimentos sobre la mente. Descubrió que a pesar de todo el progreso que la humanidad había logrado en las ciencias físicas, nunca se había desarrollado una tecnología funcional sobre la mente y la vida. Las “tecnologías” mentales que sí existían: la psicología y la psiquiatría, eran en realidad temas bárbaros y falsos, no más funcionales que los métodos de los hechiceros.
L. Ronald Hubbard se dispuso a encontrar el principio básico de la existencia
Para lograrlo, estudió al Hombre en muchos entornos y culturas diferentes. En el verano de 1932, tras dejar la universidad, inició una serie de expediciones. La primera lo llevó al Caribe donde estudió a los aldeanos primitivos de Martinica. A su vuelta de las Indias Occidentales pocos meses después, estudió las culturas de otras islas, incluyendo Haití y sus creencias esotéricas de vudú, y posteriormente examinó las creencias de los pueblos de las colinas de Puerto Rico.
Cuando volvió a Estados Unidos, L. Ronald Hubbard empezó a confirmar la base de una teoría, y en 1937 llevó a cabo una serie de experimentos biológicos que condujeron a un descubrimiento sin precedentes y que aisló el principio dynamic de la existencia, el denominador común de toda vida: ¡SOBREVIVE!
“... un descubrimiento sin precedentes que aisló el principio dinámico de la existencia
En las primeras semanas de 1938, y con estos descubrimientos en sus manos, L. Ronald Hubbard escribió el resultado de su trabajo en una obra filosófica titulada “Excalibur”. Al terminar este histórico manuscrito, permitió que otras personas lo leyeran. La respuesta fue espectacular y no pocos editores se interesaron en publicarlo. Pero incluso mientras llegaban las ofertas, él sabía que no podía publicar este libro ya que no contenía una terapia práctica. Esto no implica que los descubrimientos descritos en “Excalibur” no se usaran posteriormente, ya que se han publicado todos los fundamentos que hay en él en otros libros o materiales de L. Ronald Hubbard.
Financió gran parte de sus investigaciones con su carrera profesional como escritor de ficción. Se convirtió en uno de los autores más solicitados de la edad de oro de la literatura de aventuras populares y ciencia ficción, durante las décadas de 1930 y 1940, que solo interrumpió su servicio activo en la Armada de los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial. Parcialmente incapacitado al final de la guerra, reanudó su trabajo en la primavera de 1945 de manera intensiva en el Hospital Naval de Oak Knoll en Oakland, California, donde se recuperaba de sus lesiones.
Entre los 5000 pacientes de la Armada y del Cuerpo de Marines que estaban en Oak Knoll, había cientos que habían sido prisioneros de guerra norteamericanos liberados de los campos japoneses en las islas del Pacífico Sur. Observó que el personal médico del hospital naval estaba tratando de hacer algo por los que habían sido prisioneros de guerra cuya condición física era terrible por inanición y otras causas.
En un intento por aliviar al menos parte del sufrimiento, L. Ronald Hubbard aplicó lo que había aprendido de sus investigaciones. Realizó mayores descubrimientos y desarrolló técnicas que no solo hicieron posible que se recuperara de sus lesiones, sino que también ayudaron a otros militares a recobrar la salud.
Durante los siguientes años pasó miles de horas sistematizando la primera tecnología funcional de la mente que jamás haya existido. Había estado acumulando sin cesar notas sobre sus investigaciones, como preparación para un libro sobre el tema. Con el fin de verificar sus teorías aún más, abrió una oficina en Hollywood, California, en la que pudo trabajar con personas de todos los ámbitos sociales. No pasó mucho tiempo antes de estar inundado con una amplia variedad de personas, que ansiaban su ayuda.
A finales de 1947 L. Ronald Hubbard escribió un manuscrito describiendo sus descubrimientos de la mente. No se publicó en aquel momento, sino que circuló entre amigos, que lo copiaban y lo pasaban a otros. (Este manuscrito se publicó formalmente en 1951 y hoy se llama Dianetics: La Tesis Original).
En 1948 pasó tres meses ayudando a los internos con trastornos graves en un hospital mental en Savannah, Georgia. “Trabajé con algunos de ellos
A medida que se esparcía la noticia de su investigación, llegaba un creciente torrente de cartas solicitando más información y pedían que detallara más aplicaciones de sus descubrimientos. Para responder a todas estas preguntas decidió escribir y publicar un texto completo sobre el tema: Dianetics: El Poder del Pensamiento sobre el Cuerpo. Con la publicación de Dianetics el 9 de mayo de 1950, por primera vez se puso a disposición del público general un manual completo de la aplicación de su nueva tecnología. El interés del público se extendió como reguero de pólvora y el libro llegó hasta el primer lugar de la lista de best sellers del New York Times, manteniéndose semana tras semana.
Después de la publicación de este fenomenal best seller, L. Ronald Hubbard tenía cada vez menos tiempo para él, puesto que se le pedía que diera demostraciones y proporcionara más información de Dianetics. Se lanzó a hacer más investigación, manteniendo al público informado de sus últimos avances con conferencias y una avalancha de boletines, revistas y libros publicados.
A finales de 1950, y a pesar de que decenas de miles de lectores de Dianetics le exigían cada vez más tiempo, intensificó su investigación sobre la verdadera identidad de “la energía de la vida”, que en Dianetics llamó “el centro de consciencia” o el “yo”.
Escribió: “El descubrimiento básico de Dianetics fue la anatomía exacta de la mente humana. Se descubrió el poder aberrativo de los engrams. Se desarrollaron procedimientos para borrarlos. La cantidad de beneficio que se podía lograr al recorrer media docena de engrams excedía cualquier cosa que el Hombre hubiera hecho en la historia de la raza humana.
“El descubrimiento de qué era lo que la mente estaba tapando fue el descubrimiento de Scientology.
“Estaba tapando un thetan. Un thetan es la persona misma, no su cuerpo o su nombre, el universo físico, su mente ni ninguna otra cosa; el que es consciente de ser consciente; la identidad que ES el individuo. El thetan es más familiar para todos como tú”.
Estos descubrimientos formaron la base de la filosofía religiosa aplicada de Scientology, el estudio del espíritu en relación consigo mismo, universos y otros seres vivos. Mediante la aplicación de la tecnología de Scientology, se pueden lograr cambios deseables en las condiciones de la vida. Incorpora Dianetics, una rama vital y básica de Scientology, e incluye técnicas que elevan la capacidad y consciencia personales hasta alturas que anteriormente no se pensaba que se pudieran alcanzar.
El propósito de L. Ronald Hubbard a lo largo de su vida fue terminar su investigación sobre el enigma humano y desarrollar una tecnología que llevara al Hombre a niveles superiores de comprensión, capacidad y libertad; una meta que logró plenamente al desarrollar Dianetics y Scientology. L. Ronald Hubbard siempre consideró que no era suficiente que solo él se beneficiara de los resultados de sus investigaciones. Se preocupó mucho por registrar cada detalle de sus descubrimientos para que otros pudieran compartir la riqueza del conocimiento y la sabiduría para mejorar sus vidas.
“Me gusta ayudar a los demás
“Estas sombras le parecen tan densas y le oprimen tanto que cuando encuentra que son sombras y que puede ver a través de ellas, caminar a través de ellas y estar de nuevo a la luz del sol, se siente enormemente dichoso. Y me temo que yo me siento tan dichoso como él”.
Sus obras sobre el tema del Hombre, la mente y el espíritu comprenden decenas de millones de palabras publicadas que se conservan en un gran número de libros, manuscritos y más de 3000 conferencias y charlas informativas grabadas.
En la actualidad, sus obras se estudian y se aplican diariamente en más de mil centros de Dianetics, Iglesias de Scientology, misiones y organizaciones de todo el mundo.
L. Ronald Hubbard dejó su cuerpo el 24 de enero de 1986. Su legado es la investigación y codificación totalmente completas de la tecnología de Dianetics y Scientology. Los testimonios más grandes a la visión de L. Ronald Hubbard son los resultados milagrosos de su tecnología y los millones de amigos en todo el mundo que hacen avanzar su legado en el siglo XXI. Ambos continúan creciendo en número con cada día que pasa.